Copiar el precio de otra creadora, o subirlo y bajarlo según el estado de ánimo del día, es uno de los errores más extendidos y más caros. Un precio mal calibrado puede estar espantando a suscriptores que sí estarían dispuestos a pagar, o regalando contenido que merece venderse mucho mejor. La estructura de precios (suscripción, packs, contenido a medida) debería construirse en función de tu nicho, tu volumen de contenido y el tipo de fan que quieres atraer, y revisarse con datos reales, no solo al lanzar la cuenta.